Estar divorciado al parecer confiere un mayor riesgo de accidente cerebrovascular que otras formas de estado civil, como estar casado, soltero (no divorciado), o viudo, señala un nuevo estudio, y el efecto aparentemente es más acentuado en los hombres.[1]

El estudio, presentado en el Congreso de la Organización Europea para el Accidente Cerebrovascular (ESOC) 2017, demostró que vivir en matrimonio, así como vivir solo, en soltería o viudez, no afectaba al riesgo de accidente cerebrovascular en algún grado clínico significativo, pero las tasas de accidente cerebrovascular fueron más altas en hombres divorciados.

“Existen muchos estudios que muestran que el matrimonio se relaciona con menos riesgo de accidente cerebrovascular, y otras complicaciones médicas, pero no se han resuelto las diferencias en otros estados civiles (soltero, viudo, o divorciado)”, comentó a Medscape Noticias Médicas el coautor del estudio, el Dr. Tom SkyhØj Olsen, del Bispebjerg University Hospital, en Dinamarca.

“Nuestros datos parecen indicar que no importa estar casado o soltero, lo que parece afectar al riesgo de accidente cerebrovascular es el cambio en la situación de vida relacionada con el divorcio. Aparentemente esto impacta más a los hombres que a las mujeres”, señaló el Dr. Olsen.

Asimismo, el investigador comentó que los resultados pueden explicarse debido a que el divorcio tiene un efecto adverso sobre el estilo de vida. “El divorcio suele asociarse a una embestida de problemas (alojamiento, estrés económico, y emocional), y esto puede acompañarse de un aumento en el tabaquismo, y el consumo de bebidas alcohólicas”.

“Las personas casadas por lo general tienen un estilo de vida más sano que quienes no lo son. Muchos estudios han demostrado esto. En general tienen tasas más bajas de tabaquismo, así como de consumo de bebidas alcohólicas”, según el clínico.

Sobre la diferencia observada entre hombres y mujeres, el Dr. Olsen expresó: “Nuestros resultados pueden señalar una diferencia de género en la capacidad para adaptarse a los cambios que conlleva el divorcio. Las mujeres pueden adaptarse mejor a esto que los hombres”.

Para el estudio, los investigadores analizaron datos del sistema de registro civil danés sobre edad, género, estado civil (casado, soltero, divorciado, o viudo), nivel de formación educativa, e ingresos y datos disponibles del registro de accidente cerebrovascular danés, que contiene información de todos los pacientes hospitalizados con accidente cerebrovascular agudo en Dinamarca.

Investigaron el estado civil en todos los pacientes mayores de 40 años ingresados a un hospital entre los años 2003-2012, en comparación con la población danesa general. Se estimaron los riesgos relativos para accidente cerebrovascular en relación con el estado civil, haciendo el ajuste con respecto a edad, género, año calendario, ingresos familiares, y nivel de educación.

El estudio incluyó a 58.807 pacientes que habían tenido un accidente cerebrovascular, de los cuales 52% pertenecía al grupo de casados, 9% al de solteros, 13% al de divorciados, y 26% al de viudos.

Los resultados demostraron que después del ajuste con respecto a edad, género, año calendario, ingresos económicos, y formación educativa, en comparación con las personas casadas, los solteros y los no divorciados, al igual que los viudos, no tuvieron ningún incremento en el riesgo de accidente cerebrovascular, pero los divorciados mostraron un aumento estadísticamente significativo en el riesgo de presentar accidente cerebrovascular. Este mayor riesgo fue más alto para los hombres divorciados (hazard ratio [HR]: 1,23) que para las mujeres divorciadas (HR: 1,11).

El Dr. Olsen concluyó: “Nuestro estudio parece reflejar el beneficio de vivir en armonía, ya sea en compañía, o solo. Tal vez  estar solo no es lo que incremente el riesgo, sino los desacuerdos que conlleva el divorcio. La mayoría de personas que ha experimentado un divorcio dirá que este periodo de sus vidas fue de desarmonía”.

“Necesitamos pensar más en nuestra salud durante los periodos de desavenencia, como el divorcio, pero esto es difícil, ya que puede haber otras cosas aparentemente más urgentes que atender en esta etapa; es posible que la salud no sea la primera prioridad”, agregó el Dr. Olsen.

En el estudio se analizó únicamente el estado civil en el año previo al accidente cerebrovascular, de manera que los datos no abordan el periodo durante el cual un individuo ha estado divorciado.

El estudio fue financiado por la Fundación Jascha, una fundación de investigación danesa privada.

Referencias: 1 Andersen KK, Olsen TS. Marriage, Divorce, Single Living, Widowhood and the Risk for Stroke. A Danish Nation-Wide Population-Based Study. 3rd European Stroke Organisation Conference (ESOC) 2017. Sesión SC16. Presentado el 17 de mayo de 2017. Praga, República Checa.

Fuente: http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901644?src=soc_fb_170714_mscpmrk_espantop5_5901644