Atender las señales que envía el organismo es la primera tarea que la andróloga Mirna Guadalupe Echavarría Sánchez deja a los hombres.

Por ejemplo, identificar ese incómodo momento cuando realizan cualquier actividad y, de repente, sienten un calambre o un dolor opresivo en el testículo que así como llega se va y que quizá no se repite en los siguientes meses.

“A lo mejor les dio porque tienen un proceso infeccioso o porque tienen varices que ni siquiera se han dado cuenta o una hernia. De cada 100 hombres, 40 pueden tener un problema de várices en el testículo izquierdo”, explica la coordinadora de la Clínica de Andrología del Instituto Nacional de Perinatología (INPer).

Sentirse cansado, sin deseo sexual, presentar un problema infeccioso, alguna alteración en la eyaculación o el orgasmo son razones suficientes para ir con el andrólogo.

Pero la mayoría de los hombres lo deja pasar o no sabe que estos especialistas existen para atender su salud genital y reproductiva, como lo hacen los ginecólogos con las mujeres.

Además, la mayoría de los hombres tiene síntomas vagos cuando algo no anda bien con su salud, afirma la primera mexicana titulada de la especialidad, quien hizo sus estudios en Europa, pues en México no se imparte.

“Todo hombre puede acudir al andrólogo para saber cómo está su estatus reproductivo antes de tener un hijo; si quiere saber cómo están sus hormonas, porque se siente cansado o porque no tiene ganas de tener relaciones sexuales; cuando tenga un problema infeccioso o en su etapa de adulto mayor.”

“Un hombre puede ser tratado para mejorar su estatus de adulto mayor, no todo es disfunción eréctil, puede tener algún trastorno de eyaculación o del orgasmo”, plantea la también impulsora de la andrología en México.

Esta especialidad, detalla Echavarría Sánchez, estudia y trata los problemas relacionados con el aparato genital y reproductor del hombre, ya sean infecciones del tracto urinario, alteraciones en la frecuencia de eyaculación o en el estatus hormonal, problemas de infertilidad, metabólicos o endocrinológicos.

Otros signos que los varones también suelen pasar por alto son la modificación en la frecuencia de ir al baño por la noche, es decir, si en los últimos meses despiertan constantemente para ir a orinar.

La especialista recomienda también detectar si hay alteraciones de la eyaculación.

Por ejemplo, si habitualmente eyaculabas a los 10 minutos de haber iniciado la relación sexual, pero en los últimos meses lo haces en un tiempo más reducido como cada cinco o tres minutos, es una señal que hay que atender.

Además, continúa, pocos saben que la obesidad y los trastornos del colesterol y la glucosa modifican al espermatozoide, lo que se traduce en alteraciones de su desempeño sexual.

Todos estos síntomas que parecieran vagos, destaca, permiten al andrólogo diagnosticar al paciente y advertir la presencia de un problema de salud.

Por ello, deja la segunda tarea: acudir con el andrólogo una vez al año a partir de los 28 de edad.

La también miembro de la Academia Europea de Andrología detalla que se requieren cinco exámenes para conocer la salud del hombre: examen seminal, el perfil hormonal, estatus metabólico del paciente, ultrasonido testicular y examen infeccioso.

Explica que la Clínica de Andrología del INPer atiende a 3 mil 800 pacientes al año y en este lapso realizan un promedio de 20 cirugías.

El principal motivo de consulta, abunda, son los problemas reproductivos o de infertilidad en los hombres.

“La gran consulta aquí son los pacientes con trastornos de lípidos y obesos con problemas reproductivos. La principal causa es el problema de las grasas, es una dislipidemia o una alteración entre el colesterol y los triglicéridos. Si tengo un trastorno del colesterol, ya estuvo que dañé toda mi formación hormonal masculina”, agrega.

El aliado de los hombres

Así como existe una área de especialidad médica para atender la salud de la mujer, que es la ginecología, hay una para los hombres: la andrología, pero pocos lo saben y todavía menos recurren a ella.

Los principales males que trata esta especialidad son los relacionados con la salud sexual y reproductiva masculina, señala Gerardo Ortiz Lara, andrólogo del IMSS, certificado por la Academia Europea de Andrología.

“Abarca tres grandes áreas: la infertilidad masculina, las disfunciones sexuales masculinas y las infecciones de transmisión sexual”, describe.

La falta de información sobre esa disciplina responde principalmente a que se trata de un campo relativamente joven, una especialidad que nació alrededor de 1980 en Barcelona y en la que pocos médicos se han formado.

A ello se suma que hay pocos especialistas.

Se estima que México cuenta con apenas una veintena de andrólogos y algunas clínicas de este tipo para atender a los pacientes, apunta Gerardo Barroso, director del Capítulo de Andrología en la Asociación Mexicana de Medicina de la Reproducción.

El problema, coinciden ambos especialistas, es que la mayoría de los hombres no acude con el andrólogo de manera preventiva.

“Ignoran que existen estos servicios y, (si los conocen) lo más terrible es que piensan que no los necesitan. Esta sensación de: ‘A mí no me va a suceder nada’ es bastante extendida'”, describe Barroso.

Generalmente, cuando los pacientes acuden con un andrólogo es luego de ver a otros especialistas, sobre todo urólogos, o si no logran consumar un embarazo con su pareja, explica.

“Van hasta que se da la búsqueda del embarazo, muchos con la idea de que el problema está en la mujer, pero el 50 por ciento de los problemas de infertilidad está directamente relacionado con el factor masculino, es el espermatozoide el que requiere ser evaluado”, detalla Barroso.

El problema de infertilidad, coinciden los especialistas, viene acompañado, en muchas ocasiones, de otras complicaciones de salud que los varones no han atendido, como obesidad, diabetes, dislipidemias o problemas tiroideos.

“Condiciones que pueden afectar la parte reproductiva y la salud en general del hombre”, dice Barroso, también director del centro de reproducción asistida Nascere.

Tanto la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo, explica, generan la producción de sustancias tóxicas —radicales libres— que dañan las células, entre ellas, las del espermatozoide.

¿Y los adolescentes?

El desarrollo de los varones en la pubertad es una etapa en la que los padres deben poner atención para advertir si existe algún retraso en la aparición de los caracteres sexuales de sus hijos, que más tarde puede repercutir en su salud genital y reproductiva.

Cuando los chicos entran en la pubertad, Mirna Guadalupe Echavarría Sánchez, coordinadora de la Clínica de Andrología del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), recomienda que los padres vigilen la presencia de caracteres sexuales como el sudor con olor más fuerte, la aparición de vello en las axilas, el cambio de voz, el crecimiento del pene y el volumen testicular.

Un retraso en la maduración sexual, indica, debe atenderse en la consulta de andrología porque puede repercutir más tarde en la salud genital y reproductiva del hombre implicando, incluso, problemas de infertilidad.

“Puede venir la mamá y decir: a mi hijo no le están creciendo los genitales, yo veo que tiene 14 años y no avanza. Entonces, uno puede estudiar las hormonas y determinar en qué momento histórico de este desarrollo está ese niño y si está retrasado, canalizarlo al endocrinólogo.

“Los pediatras también podrían hacer la detección y enviarlos al andrólogo o al endocrinólogo. Se considera que un hombre está retrasado cuando ya tiene 16 años y no vemos claro en su desarrollo”, apunta.

¿Qué atiende?

El andrólogo trata:

-Eyaculación precoz

-Disfunción eréctil

-Hipogonadismo (mal funcionamiento de los testículos)

-Problemas hormonales

-Curvaturas del pene

-Andropausia

-Producción de testosterona

-Colocación de prótesis de pene

-Infecciones de transmisión sexual (no recomiendan atenderlas sólo con dermatólogos)

-Infertilidad masculina

*Los andrólogos se forman en el extranjero porque en México no existe esta subespecialidad médica.

Cuándo ir

Los se síntomas que son motivo de consulta médica con el andrólogo.

1.- Alteraciones en los tiempos de eyaculación.

2.- Ardor al orinar después de una relación sexual.

3.- Levantarse continuamente por la noche a orinar o si notas modificación en la frecuencia de ir al baño durante el día.

4.- Goteo involuntario de orina.

5.- Dolor opresivo o un calambre en el testículo.

6.- Pérdida de ganas de deseo sexual.

Fuente: Mirna Guadalupe Echavarría Sánchez, coordinadora de la Clínica de Andrología del Instituto Nacional de Perinatología (INP).

Prevención

Realiza exámenes y estudios, generalmente cada año si los resultados son normales:

-Biometría hemática

-Perfil bioquímico

-Perfil tiroideo

-Examen general de orina

-Toma de presión arterial

-Antígeno prostático

-Radiografía de tórax

-Electrocardiograma

Vacunas: neumonía, influenza y tétanos, de acuerdo con la indicación médica.
Fuente: Raúl Gutiérrez Herrera, jefe de Medicina Familiar del Hospital Universitario de Monterrey

*17% de la población padece infertilidad.

*50% de los casos, la causa de la infertilidad está relacionada con el hombre.

*En 1920 un hombre promedio tenía 120 millones de espermas en unos 5 microlitros de semen, para 1990, la cuenta espermática se redujo a 60 millones.

*Después de los 40 años, la calidad de los espermas decrece.

Fuentes: Gerardo Ortiz Lara, andrólogo certificado por la Academia Europea de Andrología y Gerardo Barroso, director del capítulo de andrología en la Asociación Mexicana de Medicina de la Reproducción.

Machismo que enferma

Desde pequeños, los varones son educados para ser “machos”, concepto que, equivocadamente, contraponen con la idea de cuidar su salud, advierte Raúl Gutiérrez Herrera, jefe de Medicina Familiar del Hospital Universitario de Monterrey.

“No expresan sus malestares físicos ni psicológicos. Les enseñan a no llorar, a no quejarse, a aguantarse, por lo tanto, el hombre nunca se ‘enferma’ aunque sí se enferma”, comenta el médico.

Tan sólo entre el 21 de abril y el 21 de mayo, en el departamento que dirige se realizaron 677 consultas y de ellas, 63 por ciento fueron mujeres y sólo 37 por ciento hombres.

“Se han buscado alternativas, sin embargo no se ha logrado equilibrar la balanza entre la consulta de mujeres y hombres”, expone.

Cuando llega a consultar por algún síntoma, también es complicado que regrese.

“Por esto se tendría que trabajar con él la medicina preventiva desde la adolescencia y hacerle ver cuáles son sus riesgos de salud”, considera.

Esta masculinidad mal entendida, explica, también les impide practicarse exámenes y estudios, como el de la próstata, cuyo estudio equivalente en mujeres, ellas lo asumen de forma natural.

“Pero también es un temor a que le digan que tiene un cáncer o que está mal del corazón, es el miedo a un diagnóstico negativo y eso los va limitando”.

En general, al hombre le cuesta el proceso de aceptarse “enfermo” porque esto implica tener que apegarse a lo que indique un medico, desde tomar medicamento, hasta seguir una dieta y hacer ejercicio.

“Sucede en hombres y mujeres, pero en ellos es más notorio, no les gusta el hecho de ponerse en manos de otra persona por orgullo”, resalta.

Todo esto tiene como consecuencia que los diagnósticos de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial o incluso cáncer tienden a ser tardíos en hombres de 40 a 60 años.

Detalla que por sus características físicas y experiencias de vida, desde la adolescencia y hasta prácticamente la tercera edad, la mujer tiene más contacto con el médico.

“La lleva la mamá cuando inicia la menarquia (primera menstruación) (…) luego ella misma vigila su menstruación y acude con el ginecólogo si se le retrasa la regla, durante el embarazo, la concepción y luego va al pediatra cuando el niño se enferma”, explica Gutiérrez Herrera.

Por lo mismo es normal que vaya sola a consulta, mientras que los hombres suelen ir acompañados generalmente con su pareja, sobre todo si son problemas de tipo sexual.

Señala que la salud emocional suele ser una de las áreas de la salud que más descuida: si sufre de depresión tiende a somatizar los síntomas y limitarse a quejarse que le duele la cabeza, que anda cansando o que no duerme.

“No va a consulta y esto merma su calidad de vida: se vuelve menos productivo, tiene cambios en el humor y conflictos familiares, pero es una enfermedad que tiene cura”, remarca Gutiérrez Herrera.

Cuando los pacientes son adultos mayores, tanto hombres como mujeres muestran una resistencia natural de ver al médico porque aparecen alteraciones de su memoria relacionadas con el envejecimiento normal.

“A mayor edad, también es mayor la posibilidad de que se automedique de algún padecimiento en base a las recomendaciones de amigos, familiares o de su propia esposa”, expresa el geriatra.

Fuente: https://www.am.com.mx/2017/06/24/salud/un-pequeno-dolor-en-los-testiculos-atiendete-362609