*El pediatra Óscar Maldonado Vergara resalta la utilidad de estos microorganismos para estimular las defensas en niños que acuden a guarderías y preescolares.

 

Envueltos en un aura de moda, los probióticos son reconocidos como microorganismos vivos que al consumirse en la cantidad y condiciones adecuadas tienen beneficios para la salud. Se encuentran de manera natural en alimentos como los yogures frescos, el jocoque, el kéfir y otros productos lacto fermentados; pero hoy igualmente se añaden en una amplia variedad de fórmulas alimenticias, por lo que no han dejado de tener detractores. La industria farmacéutica los considera aliados y ha desarrollado productos dirigidos a grupos de población como los bebés y los niños. ¿Hasta dónde sus efectos son mitos?

El gastroenterólogo pediatra Óscar Maldonado Vergara, explicó que para ser efectivos, es importante que los probióticos reúnan “características de resistencia para sobrevivir todas las condiciones del tracto digestivo y precisamente poder aniquilar a todos los patógenos que también viven en nuestro organismo”.

El especialista resaltó que el ser humano convive con múltiples microorganismos: bacterias, virus, protozoarios, arqueas y hongos, que conforman la microbiota (flora intestinal). El papel de los probióticos es regular el equilibrio en esta comunidad intestinal y limitar el efecto negativo de los microorganismos patógenos que se disparan ante ciertas condiciones.

“En los últimos años hemos visto cómo ciertas enfermedades se han estado relacionando con este desequilibrio en la microbiota intestinal, por el uso indiscriminado de antibióticos, por malos hábitos nutricionales, por el tipo de nacimiento de un niño, por el tipo de alimentación, leche humana versus leche de fórmula”, indicó, tras señalar que se ha demostrado la utilidad de los probióticos, los cuales –insistió- se ingieren en la dieta diaria, que de ser balanceada y rica en ciertos alimentos, no requeriría suministros adicionales. De hecho, desde la gestación, el ser humano recibe a través de la madre (de líquido amniótico, cordón umbilical y placenta) una serie de microorganismos que comienzan la colonización de su intestino, 50 por ciento de ellos los enterococos. Después arribarán más en el canal del parto e incluso al nacer por cesárea y al lactar.

“La microbiota se va a terminar de formar a los dos o tres años de edad. Es la que vamos a tener en la vida adulta y es puede modificar por estos factores”, apuntó Maldonado Vergara.

¿Cuándo los debemos usar por prescripción?

El especialista en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica por el Centro Médico Nacional La Raza, detalló que existen condiciones en que es recomendable el uso de probióticos: ante presencia de diarreas agudas, para tratar cólicos infantiles y tras ser sometidos a tratamientos con antibióticos. En el primer caso, la literatura médica documenta “mejoría de un día a día y medio en diarrea, tanto en cantidad, volumen y consistencia”, dijo.

El cólico infantil afecta entre el 8 por ciento y el 40 por ciento de los bebés en los primeros tres meses de vida. Se considera que esta dolencia tiene relación con la microbiota, que es distinta en los infantes que sufren cólicos. El padecimiento se caracteriza por el llanto o la irritabilidad paroxística, sin causa aparente, de aproximadamente 2 a 3 horas al día; y durante 2 o 3 días en una semana; que los probióticos desaparecen.

Por último, puede aparecer diarrea como consecuencia del uso indiscriminado o prolongado de antibióticos o por fármacos mal seleccionados. En cualquier caso, tras estos tratamientos la microbiota intestinal puede tardar hasta tres meses en restablecerse y volver a estado que tenía. Con un probiótico ésta puede recuperarse mucho antes. Y de tomarse en conjunto reducir hasta 75 por ciento el riesgo de diarreas.

Los médicos deben prescribir el consumo de probióticos “primero en la propia dieta, alimentos con fibra, espárragos, ajos, plátano, hojas verdes, yogur, kéfir, etcétera” y después recurrir a las fórmulas farmacéuticas que pueden venir en diferentes presentaciones, en polvo liofilizado o en líquidos sin sabor o incoloro.

“Es importante que tengan estabilidad en la temperatura”, refirió el entrevistado, pues de no respetar las indicaciones perderán su efecto. Las dosis que sugieren expertos varían de una a tres semanas dependiendo de la población que se trate. Y a la fecha no se han presentado efectos por sobredosis. “Se pueden tomar con seguridad, aunque lo ideal es que lo prescriba un médico”, aconsejó.

El especialista del Hospital Real San José en Guadalajara, añadió que los productos comerciales que se anuncian ‘con probióticos’ no necesariamente van a surtir el efecto que un producto cuya resistencia al medio ambiente y jugos gástricos están probados; incluso algunos su sobrevivencia en el intestino es de 24 horas.

Los probióticos resultan buenos aliados en pediatría, particularmente cuando los niños recién ingresan a guarderías y comienzan a presentar más infecciones (de seis a ocho episodios por año); lo mismo que para la estimulación de su sistema inmunológico y en la absorción adecuada de nutrientes; por lo que incluso, han demostrado utilidad en casos de desnutrición y obesidad, resumió el doctor Oscar Maldonado.

¿Qué son los probióticos?

Son alimentos con microorganismos vivos que permanecen activos en el intestino.

Su consumo en cantidad suficiente tiene probados beneficios para la salud del organismo hospedado (un ser humano o un animal).

Contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, estimula el sistema inmunológico y favorece la absorción adecuada de nutrientes.

No son patógenos. Sólo están contraindicados en pacientes inmunosuprimidos y sujetos a ciertos tratamientos oncológicos.

Se han integrado a fórmulas farmacéuticas y comerciales.

La prescripción médica en pediatría es en casos de diarreas, cólicos infantiles y tratamientos con antibióticos.

Para mantener buena salud infantil

Fomentar la lactancia materna.

Procurar una alimentación variada y equilibrada en los niños.

Mantener una higiene adecuada, sin sobreexcederse.

Evitar la automedicación.

Consumir el probiótico prescrito por el médico, autorizado y probado

Fuente: http://www.milenio.com/region/Probioticos-aliados-diarreas-colicos-infantiles_0_804519560.html