A partir de 1997, el número de pacientes con enfermedad intestinal inflamatoria (EII) casi se ha triplicado y en México ya podría superar los 150 mil casos. El crecimiento anual de pacientes detectados era de 2.9 por ciento en 1997 y ha aumentado hasta un ritmo de crecimiento de 7.6 por ciento anual, según cálculos presentados en la Décima Reunión Nacional de Especialistas en Enfermedad Intestinal Inflamatoria, realizada en la primera semana de marzo en la Ciudad de México.

La etiología o causa de la enfermedad intestinal inflamatoria (EII) todavía es desconocida. Una de las hipótesis más fuertes sugiere que se trata de una respuesta defensiva exagerada del cuerpo humano ante un agente externo, que podría ser un virus o un antígeno (sustancia externa que pone en marcha al sistema inmune). Lo que observan los médicos en pacientes de este tipo es una respuesta inflamatoria desordenada que ataca al intestino. Esto no ocurre en todas las personas expuestas a las mismas condiciones ambientales, lo que ha hecho pensar que hay una predisposición genética.

“La genética y el comportamiento diferencial de cada raza juegan un papel importante para identificar el tipo de padecimiento, pues mientras el Crohn predomina en la raza caucásica y afroamericana, la colitis ulcerosa prevalece más en los México-americanos y asiáticos. Sin embargo, sería mucho más fácil identificarlo mediante un solo estudio epidemiológico que ayude a detectar, de primera instancia, que realmente se trata de EII. Al no tener dicho estudio, el diagnóstico y el tratamiento se retrasan significativamente”

expuso en el congreso el doctor Jesús Yamamoto, fundador y director de la Clínica de Enfermedad Inflamatoria Intestinal en el Departamento de Gastroenterología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.

Aunque es común que médicamente se haga referencia a la EEI como una sola enfermedad, en realidad se presenta de dos formas: la colitis ulcerosa crónica inespecífica (CUCI) y la enfermedad de Crohn. Ahora se conoce más sobre el padecimiento, pero desafortunadamente hace años se les confundía con cáncer de estómago e intestinos y a muchos pacientes se les cortaron partes del intestino pensando que tenían bloqueo por tumores, cuando en realidad padecían una enfermedad inflamatoria y autoinmune que se podría tratar con medicamentos biológicos o biotecnológicos.

En casos extremos, la EII puede provocar la muerte porque la inflamación puede presentarse en diferentes fragmentos del tracto, desde la faringe hasta los intestinos y el ano.

De acuerdo con cifras del observatorio Datamonitor, del año 2012, en  México, la media de nuevos casos de CUCI se incrementó de 28.8 por ciento entre 1987 y 1996 a 76.1 por ciento en los siguientes 10 años, haciéndola 34% más frecuente que la enfermedad de Crohn.

Uno de los puntos de acuerdo de los especialistas que acudieron al encuentro académico, apoyado por el laboratorio biotecnológico Abbvie, fue la necesidad de contar con estudios epidemiológicos actualizados para México.

INCREMENTO MUNDIAL

La prevalencia de la EII, desde el 2011, ha aumentado a nivel mundial en un 2.8 por ciento y se estima que el crecimiento anual de ésta seguirá así hasta el 2021, cifra que equivale a casi 3.5 millones de nuevos casos diagnosticados.

El doctor Francisco Bosques, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt, explicó en la Décima Reunión Nacional que el 45 por ciento de los nuevos casos de enfermedad intestinal inflamatoria tardó 3 años en recibir un diagnóstico definitivo y en un 17 por ciento  el periodo es superior a 5 años.

“Una de las formas para brindar un diagnóstico oportuno y más rápido al paciente es educando a los médicos de atención primaria para una efectiva canalización”,

indicó el investigador que apoyó el uso de las redes sociales como medio de información y empoderamiento de pacientes, así como a trabajar conjuntamente para la creación de un solo estudio de diagnóstico.

Uno de los temas fundamentales que se abordaron durante esta reunión anual fue el tratamiento que un paciente con EII debe recibir, ya que en la medida en que el diagnóstico sea lo más oportuno posible, el acceso a terapias de última generación se vuelve un tema fundamental, pues tiene una relación directa con la calidad de vida de los pacientes, así como con el control de la enfermedad.

“Una vez que se hizo el diagnóstico y se comienza con el tratamiento, se presenta una nueva problemática ¿cómo operan los medicamentos ante el padecimiento?”, expuso el doctor Paulo Kotze, jefe de la Unidad de Cirugía Colorrectal en el Hospital Universitario de la Universidad Católica de Paraná, en Brasil, quien además dio una explicación más específica sobre el impacto real de la terapia biológica con inhibidores del factor de necrosis tumoral y cuáles son los puntos que aún faltan para lograr una remisión exitosa en los pacientes.

El doctor Francisco Bosques hizo una revisión de la forma como han evolucionado los medicamentos biotecnológicos contra las enfermedades autoinmunes y consideró que, gracias a la investigación, los medicamentos biotecnológicos serán más efectivos para el 2018, representando cerca del 50 por ciento de los tratamientos para enfermedades crónicas como artritis reumatoide, psoriasis, espondiloartritis, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa crónica inespecífica (CUCI).

Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1015339.html